Introducción de la alimentación complementaria en la dieta del bebé

28 marzo 2012 a las 1:57 PM | Escrito en Actividades, Alimentación, Lactancia | Comentarios desactivados

Sábado 14 de abril 2012:  Introducción de la alimentación complementaria del bebé

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Código de Sucedáneos de la Leche Materna

16 marzo 2010 a las 6:01 PM | Escrito en Alimentación, Lactancia | Comentarios desactivados
Código de Sucedáneos de la Leche Materna

Hay muchas razones por las que en 50 años se ha sustituido la principal fuente de alimentación de los bebés, la lactancia materna (LM), por una alimentación de peor calidad, menos sana y que además cuesta dinero, llamada lactancia artificial (LA).
Entre ellas podemos encontrar los cambios de los protocolos hospitalarios en que se potenciaron prácticas inadecuadas como la separación madre-bebé, los horarios o el intento de una asepsia innecesaria (ponían gasas estériles en los pechos de las mujeres, les lavaban los pechos antes y después de cada toma y les traían a los bebés sólo para mamar durante un tiempo determinado).
Otras razones han sido (y siguen siendo) el trabajo, las creencias y sobretodo una engañosa publicidad por parte de los fabricantes de leche que llegaron a tener un eslogan tan original como falso: “Dale la mejor leche a tu hijo. Leche X” o “El Doctor X recomienda una alimentación basada exclusivamente en Leche X”…
Tras varios años y estudios, viendo que la leche artificial producía problemas de salud que se evitaban con la leche materna y viendo que la mortalidad era superior, la OMS decidió redactar un Código Internacional que velara por los intereses de las madres y evitara el uso de publicidad engañosa y manipuladora por parte de las empresas productoras de leche artificial.
Resumen de El Código (se puede leer entero aquí):

Se aplica a todos los sustitutos de le Leche Materna, incluso los inadecuados (como zumos e infusiones), y a los biberones y tetinas.

Prohíbe la distribución de muestras u obsequios a las madres, familias o a profesionales de la atención de salud.
Prohíbe a los fabricantes distribuir material educativo (folletos, libros, vídeos…), salvo que las autoridades sanitarias se lo hayan solicitado previamente por escrito; aún entonces limita el contenido de tales materiales ya que exige que todo material informativo defienda la lactancia materna, advierta acerca de la alimentación con biberón y que no contenga imágenes de lactantes o texto que idealice el uso de los sucedáneos de la leche materna.
No se permite la promoción de productos en los Servicios de Salud, es decir, ninguna exposición de productos, carteles, stands ni distribución de otros promocionales.
No se permite el acceso de personal de las Compañías fabricantes de dichos productos a los Servicios de Salud.
Prohíbe los suministros gratuitos, ofertas o descuentos de los sucedáneos de la leche materna.
Autoriza a los profesionales de la atención de la salud a recibir muestras, pero sólo para fines de investigación así como sólo información objetiva y científica al respecto.
Prohíbe los incentivos de ventas para los sucedáneos de la leche materna y el contacto directo con las madres.
Exige que las etiquetas informen detalladamente acerca del uso correcto de la fórmula infantil y los riesgos de un uso incorrecto y prohíbe el uso de los términos “maternizada” o “humanizada”.
Exige que las etiquetas no desalienten la lactancia materna.
En España es de aplicación el Real Decreto 867/2008 que recoge la mayor parte de las disposiciones del código pero no se aplica a la leche de continuación (leches del tipo 2) ni a los biberones y tetinas.
El Código dice también que sólo se pueden donar productos para operaciones de socorro en casos de emergencia y sólo a aquellos lactantes que necesitan ser alimentados con sucedáneos de la leche materna. En ese caso, las donaciones deben continuar por todo el tiempo que los lactantes afectados los necesitan.
Por lo tanto, si en tu Centro de Atención Primaria (CAP), Hospital o Farmacia te regalan muestras de Lactancia Artificial, están cometiendo una irregularidad o bien consideran que vuestros hijos deben ser alimentados con sucedáneos por una causa de fuerza mayor. Si ellos lo consideran así podemos exigirles que nos den muestras durante todo el tiempo que nuestros hijos lo necesiten.
Si en tu centro de salud regalan muestras, tienen posters o sitios visibles con las muestras están cometiendo de nuevo una irregularidad, pues están publicitando indirectamente esos productos.
Si quieres hacer una reclamación formal hay modelos de cartas para denuncia en Lacmat. Puedes preguntar en tu asociación de lactancia.

Lactancia a demanda

16 marzo 2010 a las 5:49 PM | Escrito en Alimentación, Lactancia | Comentarios desactivados

Todas hemos oído decir, leído o incluso hemos recibido la recomendación de marcar unos horarios fijos en la alimentación de los bebés y los niños. Los famosos “10 minutos” en cada pecho y las famosas “cada 3 horas”. “Los niños deben tener unos horarios para comer”, “que tome leche cada tres horas” o “si no llega a la siguiente toma, dale agua”, o “dale una infusión para engañarle hasta que le toque” son frases erróneas demasiado comunes todavía.

De la misma manera que los adultos no tenemos unos horarios para comer (de manera fisiológica, pues las obligaciones de los días laborales nos los marcan), los bebés tampoco deberían tenerlos.

Comemos siempre que tenemos hambre y dejamos de hacerlo cuando ya no tenemos. Unas veces necesitaremos merendar, pues nos habremos quedado con hambre y otras veces habremos comido tanto que no volveremos a comer hasta la cena.

Pues los bebés funcionan de igual manera y es por ello que hoy en día siempre que se dan recomendaciones relativas a la lactancia un mandamiento impera: la lactancia materna debe ser a demanda.

Algunas recomendaciones de hace tiempo decían que los bebés debían mamar cada tres horas y durante diez minutos. Esto hacía que muchos niños pasaran hambre al espaciarse tanto las tomas y se quedaran insatisfechos al recibir leche sólo durante diez minutos, cuando muchos necesitaban más tiempo para acabar la toma.

¿Por qué se eliminó la regla de las tres horas? O quizá debería decir “¿por qué se debería eliminar la regla de las tres horas?”, pues por desgracia se sigue recomendando lactancia materna cada tres horas en muchos hospitales y centros sanitarios.
Durante un tiempo la mayoría de bebés fueron (o fuimos) alimentados con leche artificial. Esta leche es más difícil de digerir y esto hace que permanezca en el estómago de los bebés durante prácticamente tres horas (a veces menos, a veces más).
Muchos fracasos en las lactancias se deben o debían a seguir esas reglas obsoletas. Sólo aquellos bebés que tenían más fuerza o vigor o que nacían más grandes y eran capaces de vaciar el pecho en esos 10 minutos podían conseguir lactancias más largas y exitosas. Pero eso no era lo normal.

Muchas personas (entre las que se incluyen muchos profesionales de la salud) sostienen que no se puede ofrecer alimento a un bebé si todavía tiene comida en el estómago, es decir, que no se les puede dar leche si aún no ha acabado la digestión por un supuesto riesgo de empacho.
Esta falsa creencia proviene de la necesidad de controlar las tomas en los bebés muy prematuros. Muchos de ellos no son capaces de digerir el alimento que se les ofrece por sonda y esto hace que haya que esperar a que lo hayan digerido por completo y valorar si queda algo en el estómago antes de ofrecer más cantidad.

Sin embargo, los bebés a término (y muchos prematuros) son capaces de digerir sin problemas igual que lo hace un adulto: entra alimento y es digerido. Los adultos podemos comer con el estómago vacío y podemos comer con el estómago lleno. Los bebés, por supuesto, pueden hacer lo mismo.

De hecho, cuando nos llevamos la primera cucharada al estómago, éste ya no está vacío y sin embargo seguimos comiendo. Es como si, tras comer el primer plato, nos negaran el segundo porque tenemos que digerir el primero.

Si un bebé, a los 10 minutos de haber mamado, vuelve a pedir pecho, puede haberse quedado con hambre, puede que haya mamado un poquito y que no quisiera más, pero ahora se ha dado cuenta que sí quiere más, puede que le vinieran ganas de observar el techo y ahora le apetece volver a tomar el pecho, puede que…

Aunque alguien nos diga: “¡¡pero cómo va a tener hambre, si acaba de mamar!!” debemos pensar que, si pide de nuevo, es que no había acabado.

De igual manera, si en vez de 10 minutos pasa una hora estaremos en las mismas. Si solicita comida es señal de que la necesita.

La leche materna, al contrario que la artificial, se digiere más fácilmente y permanece en el estómago menos tiempo.

Decirle a una madre que espere tres horas para alimentar a un niño que toma al pecho es dejarlo sin comer cuando lo necesita (porque pedirá antes de las tres horas) e hipotecar la producción de leche, que depende de la cantidad de succión del bebé.

Curiosamente muchos niños que son alimentados con horarios acaban tomando lactancia mixta antes de los 3 meses, y de ahí a dejar del todo la lactancia natureal sólo hay un paso, pues los mismos que (mal)aconsejaron 10 minutos son los que ahora dicen “tu leche no le alimenta”, “se está quedando con hambre” y “será que tienes poca leche” y “dale una ayudita”.

No es problema de que la leche alimente o no (la leche materna de toda mujer es de indudable calidad y alimenta más que cualquier otro alimento pues es más completa y se adapta a las necesidades de cada niño), sino que ciertamente se está quedando con hambre porque la madre le está dando cada tres horas y no cuando el bebé lo necesita.

Los únicos que saben realmente cuánto necesitan y cuánta hambre tienen son los bebés, por eso se les deja el control a ellos. Eso significa “a demanda”.

Libro recomendado
Mi niño no me come. Carlos González. Ed.Temas de hoy

Mi primer yogur es un alimento poco recomendable

1 diciembre 2009 a las 3:13 PM | Escrito en Alimentación, Lactancia | Comentarios desactivados
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Mi primer yogur es un alimento poco recomendable

Hace varios años ya que podemos encontrar en los estantes de los supermercados yogures destinados al consumo de los bebés a partir de los seis meses.

Cientos (y miles) de madres los han comprado para sus hijos convencidas de que era un alimento adecuado e idóneo para ellos. Incluso muchos pediatras los han aconsejado como postre o merienda.

Lo cierto es que “Mi primer yogur” es un alimento innecesario para los bebés e inadecuado si tenemos en cuenta sus ingredientes y su composición.

Existen varias marcas y fabricantes, pero para hablar de estos yogures me centraré en “Mi primer Danone”, que es el más representativo.

La OCU ya habló de ellos hace 3 años

Hace tres años la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicaba un escrito en su revista de salud tras haber analizado el yogur, que se vendía como “hecho con leche adaptada” en que concluía que “’Mi primer Danone’ no es sino una leche fermentada enriquecida con varias sustancias que, en principio, ya están presentes en la dieta del niño de 6 meses”.
En la misma publicación comentaban que 22 pediatras de Atención Primaria denunciaban la engañosa publicidad que Danone hacía de este producto. Según estos pediatras los consumidores interpretaban que al decir leche adaptada la marca estaba diciendo “fórmula adaptada para lactantes”, lo que les inducía a comprarlo pensando que era mejor que un yogur normal.
Afirmaron que en realidad el producto estaba elaborado con la misma leche que se emplea para fabricar cualquier yogur, pero enriquecida con otras sustancias.
Para evitar engaños solicitaron el cambio de la denominación “con leche adaptada” por “con leche enriquecida”, más correcta y ajustada a la realidad.
Esto fue hace tres años y Danone, marca pionera donde las haya y que trabaja a diario para renovar sus productos, modificó el yogur utilizando leche de continuación.
Mi primer Danone en la actualidad
Echando un vistazo a los ingredientes de “Mi Primer Danone – sabor natural“ en la página web del producto vemos lo siguiente:
“Leche de continuacion 96% (leche desnatada, nata, leche desnatada total o parcialmente deshidratada, maltodextrinas, aceites vegetales, sales minerales de hierro y de zinc y vitaminas (A, C, D y E)), azúcar (4%), Lactobacillus casei y otros fermentos lácticos.”
Y mirando la ficha técnica vemos que tiene 3,6 g de proteínas por cada 100 gr.
No se aprecia el beneficio de llevar leche de continuación
Viendo los ingredientes y mirando la ficha técnica llegamos a una conclusión: o no se aprecia el beneficio de llevar leche de continuación o directamente no la lleva.
Personalmente tengo la impresión que el especificar “leche de continuación” no es más que una estrategia de marketing a nivel de etiquetado, porque el uso de esta leche no supone un beneficio real en la reducción de proteínas. Me explico:
La leche de vaca no es adecuada para un bebé porque tiene un exceso de proteínas, más del triple que la leche materna. Un bebé no puede metabolizar una cantidad semejante de proteínas y es por eso que adaptan las fórmulas disminuyendo la concentración de proteínas de la leche de vaca para que pueda ser ingerida por los lactantes.
La leche materna contiene unos 0,9 g de proteínas por cada 100 ml por los 3,3 g que contiene la leche de vaca. Por eso deben disminuir la concentración.
La leche artificial de inicio (tipo 1) contiene, por ejemplo, 1,2 g (Nativa-1) o 1,4 g (Sanutri Natur 1) por cada 100 ml.
La leche artificial de continuación (tipo 2) contiene por ejemplo los 1,5 g de la Nativa-2 o los 2,2 g de la Sanutri Natur 2 por cada 100 ml.
Por esta regla de tres “Mi primer Danone”, hecho con leche de continuación, tendría que tener una cantidad de proteínas similar a las leches de continuación (entre 1,5 g y 2,2 g según los ejemplos que os he comentado).
¿Cuántas proteínas puede tener como máximo la leche de continuación?
Yo he puesto dos ejemplos (Nativa y Sanutri) de dos fabricantes de leche que pueden comprarse en cualquier establecimiento, sin embargo hay más marcas que podrían tener una cantidad superior de proteínas y esto haría que Mi primer Danone no fuera tan descabellado.
Lo cierto es que la mayoría de las marcas, están reduciendo la cantidad de proteínas de las leches de continuación (y de las de inicio), para tratar de evitar que ingieran demasiadas.
En España es vigente el Real Decreto 867/2008 que establece que los preparados de continuación deben tener un máximo de 3,5 g de proteínas por cada 100 kcal. Si tenemos en cuenta que las leches deben tener entre 60 y 70 kcal por cada 100 ml, obtenemos por regla de tres un máximo de 2,45 g de proteínas por cada 100 ml.
Sorprende entonces que “Mi primer Danone” tenga 3,6 g por cada 100 ml, una cantidad del todo excesiva (un yogur natural normal tiene, como la leche de vaca, 3,3 g de proteínas por cada 100 ml).
Demasiadas proteínas
Un lactante de entre 6 y 12 meses necesita, según la OMS, unos 20 g de proteínas al día. “Mi primer Danone” de sabor natural contiene en total 4,5 g de proteínas (el yogur es de 125 ml, no de 100 ml), 20 g de pollo aportan unos 4 g de proteínas y 500 ml de leche de continuación contienen unos 11 g de proteínas. Con esto ya llegamos prácticamente a la recomendación diaria (sumamos unos 19,5 g de proteínas) y aún faltan las provenientes de las verduras, los cereales y la fruta.
Aún cuando la madre ofreciera al bebé 375 ml de leche en vez de 500 (contando el yogur como lácteo de 125 ml) la cantidad sería excesiva.
Si hablamos de madres que dan el pecho, la cantidad de proteínas seguiría siendo excesiva, pero no tanto (al tener la leche materna menos proteínas que la artificial), sin embargo estaríamos sustituyendo la leche materna por un lácteo de peor calidad y proveniente de la leche de vaca, corriendo un riesgo innecesario de producir alergia o intolerancia.
Se estima que estamos dando cada día a los bebés de entre seis y doce meses una media de 30 g de proteínas, mucho más de lo que necesitan (un exceso de proteínas retrasa el crecimineto y provoca que el hígado de los bebés y sus riñones se vean sobrecargados de trabajo. Los niños necesitan muchos hidratos de carbono para crecer, no proteínas).
Demasiado azúcar
Pero aquí no acaba todo. Además de llevar demasiadas proteínas, “Mi primer Danone” sabor natural contiene 5 g de azúcar (el de sabores contiene 8,75 g), que viene a ser lo equivalente a una cucharada de postre.
Un bebé de seis meses no debería tomar azúcar por el riesgo de caries, porque el azúcar ofrece calorías vacías, que no aportan ningún nutriente y porque propicia que se acostumbren al sabor dulce y rechacen luego otros sabores.
Otros yogures
Hay otros yogures, como Nestlé Bebé, con ingredientes prácticamente idénticos (y por lo tanto igualmente poco recomendable o como el ABC de Central Lechera Asturiana, cuyos ingredientes son:
“Leche de continuación 93.7%, leche parcialmente desnatada (1% M.G.), leche en polvo desnatada, aceites vegetales, sales minerales de hierro y zinc, vitaminas (A,C,D y E), azúcar , fibra, almidón, modificado de maíz, pectina, DHA *, Lactobacilus acidophilus y otros fermentos lácticos. Puede contener trazas de soja y no contiene Gluten. Proteínas 4 g / 100 ml.”
Como veis, este tiene aún más proteínas que el de Danone…
Conclusión
Todos los yogures infantiles tipo “Mi primer Danone” son, hoy por hoy, alimentos poco recomendables para bebés de 6 meses. Se podrían ofrecer a los niños a partir de los doce meses, cuando son capaces de metabolizar la cantidad de proteínas que contienen y cuando el riesgo de alergia a las proteínas de la leche de vaca es inferior.
Sin embargo, a los doce meses pueden empezar a tomar yogures naturales, que son más baratos, tienen menos proteínas y no tienen azúcar, por lo que son más recomendables.
Los niños amamantados (de entre 6 y 12 meses) no necesitan tomar yogures porque toman leche materna, de mejor calidad, con mejores nutrientes y con menos proteínas.
Los niños no amamantados (de entre 6 y 12 meses) no los necesitan porque con la leche de continuación (tipo 2) ya toman demasiadas proteínas y como alimento es más recomendable la leche artificial que un yogur de este tipo, que lleva azúcar y nata.

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